CONCLUSIONES
En el
proceso de enseñanza aprendizaje constantemente el docente evalúa la
apropiación de conceptos o aplicación de los conocimientos adquiridos por los
estudiantes en distintas fases del proceso educativo, pero rara vez se preocupa
por evaluar la actitud de los estudiantes en las mismas fases, Macias (2016) destaca que El INEE, en el
documento titulado “Evaluación de los
aprendizajes en el aula”, plantea que
al evaluar, hay que establecer dos dimensiones, la cognitiva de desempeño, y la
afectiva-disposicional; la primera se refiere al desempeño de los alumnos,
mientras que la segunda a las actitudes. Este postulado implica una
división de las competencias al momento de evaluarlas, pues la valoración de
las actitudes no se refleja en las calificaciones por
considerarse que éstas son propias de lo subjetivo. En este sentido, otros
teóricos consideran que al evaluar competencias, estas no deben seccionarse y
más bien, considerar todos sus componentes en un todo global. En la institución educativa N° 8 la
evaluación sumatoria de los estudiantes incluye un componente académico con un
porcentaje de 70% y el componente axiológico con 30%, en este último se evalúa
principalmente los valores como la responsabilidad, el respeto o el
cumplimiento de las normas del manual de convivencia, pero casi nunca los
estudiantes participan de esta evaluación sino que la imparte el docente.
En el
ejercicio de evaluar las actitudes de los estudiantes, ellos manifestaron de forma
espontánea sus ideas y sentimientos, se abrieron al docente, lo cual permite
también crear una ambiente agradable de confianza y han expresado que les ha
gustado que les pregunten como se sienten en las actividades académicas.
Como
docente comparto las conclusiones de los estudiantes y he verificado que han
sido más cumplido con las actividades usando las TIC que lo que normalmente son,
les interesa seguir las indicaciones dadas, no pide permiso para salir del aula
de clases e incluso se muestran colaboradores con sus compañeros al ayudar en
sus dificultades. Al
trabajar en grupos pequeños de estudiantes, con la asignación de roles, logran
darse cuenta que puede lograr más trabajando juntos, se han reforzado con el
uso de las tecnologías y el trabajo colaborativo algunas actitudes positivas
como:
Participa activamente
en las decisiones del grupo
Mayor respeto por las
opiniones de los demás
Son más receptivos
porque su atención se centra en la actividad, y hay pocas distracciones.
Destaco la importancia de este trabajo, al hacer reflexionar
al docente en su quehacer, porque evalúa no la metodología utilizada ni el
conocimiento de los estudiantes sino la actitud que este tiene durante el
desarrollo de las actividades propuestas especialmente cuando se han
incorporado nuevos elementos como son el uso de las tecnologías de la
información y comunicación, y apunta hacia los cambios que han de venir en los
métodos de educación tradicionales hacia aquellos que incorporan TIC, como lo expresa Martin
(2012) refiriéndose a los métodos de aprendizaje,
“en la actualidad surge una nueva perspectiva, en la que los estudiantes son
los protagonistas de la adquisición de su propio conocimiento, siendo ellos de
forma autónoma quienes organizan e interpretan la información, compartiendo la
idea de que el educador también debe cambiar sus hábitos docentes” y que las
estrategias didácticas estén más orientadas al desarrollo de destrezas y
actitudes que al dominio de conocimientos.
Con
la incorporación de las TIC ha mejorado sustancialmente la asimilación de los
conceptos, la actitud positiva hacia la clase, la participación en las
actividades, la receptividad y la responsabilidad.
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